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Mudarnos supone cambios importantes en nuestra vida y en la de nuestros hijos, por ello para que no se convierta en una pesadilla por culpa del estrés, debemos tomar precauciones previas para que todo ocurra con tranquilidad, pero lo más rápido posible y sin trastornos de última hora.

En el artículo de hoy daremos algunos consejos para realizar una mudanza con niños y que sufran lo menos posible.

  1. Comunicación y transparencia.

Debemos implicar a los niños en la mudanza (antes y durante de la misma) y lo primero para conseguirlo es explicarles el motivo del traslado, para que vean y comprendan que no es una decisión arbitraria y también que sus opiniones también se escuchan y se tienen en cuenta.

  1. Positivos, pero realistas.

Es importante que los niños vean el cambio a una nueva casa como una oportunidad y no como un castigo. Contadles experiencias positivas de otras familias que hayan pasado por lo mismo. Intentad ser positivos, pero tampoco idealicéis demasiado, porque si exageramos luego podrían venir las decepciones por tener las expectativas excesivamente altas.

  1. Conocer vuestro nuevo hogar.

Si es posible id con los niños a visitar vuestra nueva casa antes de la mudanza, para que los pequeños vayan asimilando los cambios.

  1. Conocer el entorno.

No sólo es positivo conocer el interior de la nueva casa, sino que es también muy aconsejable informarse del entorno de la misma y posteriormente ir a recorrer el barrio con los niños: visitar nuevos parques, zonas arboladas, tiendas que puedan gustarles, etc.

  1. Escoger una buena empresa de mudanzas.

Es importante que contemos con profesionales con experiencia, que sean cuidadosos con todos nuestros enseres, pero al mismo tiempo hagan el trabajo en el plazo acordado. En concreto, en Madrid recomendamos a Mudanzas Chorpos, por experiencia propia. No sólo debemos estar de acuerdo con el presupuesto para la mudanza que nos ofrezcan, sino que también es importante tener claros los términos alrededor de la misma: a qué hora vendrán, cómo suelen trabajar (esto es especialmente importante), tiempo estimado de la mudanza, qué tamaño de camión se necesita, cuando llegarán nuestras pertenencias al punto acordado, etc. La comunicación es imprescindible para evitar imprevistos por ambas partes.

  1. Calma y paciencia infinitas.

En un momento de cambios es normal que entre los miembros de la familia (entre la pareja o entre padres e hijos) hayan ciertas tensiones. Los padres debéis hacer lo posible por mantener la calma y nunca discutir delante de los niños. Intentad limar vuestras diferencias de opinión a solas, siendo tolerantes e intentando ponerse siempre en el lado del otro. No mezcléis temas y evitar reprocharos problemas pasados con la excusa de la mudanza.

  1. Rutinas.

En la medida de lo posible intenta mantener las rutinas de los niños mientras dure la mudanza: horarios de comidas, deberes a su hora, etc.

  1. Objetos no empaquetados.

Sobre todo en caso de realizar una mudanza de larga distancia, “salva” los objetos que sean imprescindibles para no trastocar en exceso la vida de los niños durante los días que dure el traslado. No decidáis sólo los padres, intentad que los niños también puedan escoger qué cosas no deben ser empaquetadas y razonar entre todos qué cosas son realmente necesarias (materiales para los deberes de esos días, algún juguete favorito que sea pequeño, ropa, cosas para el aseo, etc.) y qué cosas pueden esperar en las cajas.

  1. Decoración.

Implica a tus hijos en la decoración de la nueva casa, sobre todo en la decoración de su nueva habitación. Es importante que sientan la nueva casa como propia desde el primer momento: Color de las paredes, distribución de los muebles, el orden de los juguetes y los libros, etc.

Como veis, una mudanza con niños es necesaria planificarla bien y con tiempo, para evitar agobios e imprevistos.